La entrada de fútbol deja a uno paralizado, al otro lleno de culpa, ahora mejores amigos.
Una sola jugada, por una sola yarda, destrozó para siempre la vida de dos jugadores de fútbol y los convirtió en los mejores amigos. En los 30 años transcurridos desde ese fatídico día en que el juego de Marc Buoniconti con Herman Jacobs lo dejó tetrapléjico, se han apoyado mutuamente en momentos difíciles. Buoniconti, un …